Los niños tienen derecho a elegir si disfrazarse o no

FECHA

Sé que no es un asunto sencillo de entender, que en muchas ocasiones nos movemos según las “modas» pero creo que por encima de tradiciones, está el deseo de los niños ante un tema tan serio como puede ser el de disfrazarse.

Pero vayamos por partes. Hoy es martes de Carnaval y sé que durante estos días han sido muchas las personas que se han disfrazado y han disfrutado de la fiesta, los bailes y el “cambio de identidad” que supone ponerte la vestimenta de otro personaje diferente a quien tú eres.

Disfrazarse o no, una cuestión a elegir… por el niño

Sí, creo que es fundamental que el hecho de disfrazarse o no sea algo que decidan los niños. Y no, no creo que sea ninguna exagerada.

Ponerte un disfraz, algo que para muchos adultos “no es nada” implica tener una conciencia plena sobre quién eres tú y, lamentablemente, a edades tiernas, no siempre somos capaces de reconocernos plenamente. No estoy diciendo que un niño pequeño no sepa quién es cuando se mira al espejo. Estoy diciendo, simplemente, que para disfrazarte y aceptar otro “roll” tienes que tener muy claro quién eres tú y eso no siempre ocurre cuando hablamos de niños con edades muy cercanas.

Los niños no siempre muestran predisposición por disfrazarse y no pasa nada, de verdad. Es una cuestión de tiempo y también de gusto personal.

Disfrazarse es una cuestión de gusto

Disfrazarse está muy bien si te gusta hacerlo. Parece que es una frase muy sencilla pero es cierto. Hay personas a las que les encanta el hecho de disfrazarse, bailar, los desfiles y el jolgorio que hay durante el Carnaval, mientras que otras personas prefieren ver el desfile a cierta distancia sin entrar en todo lo que lleva implícito.

Personalmente nunca me ha gustado disfrazarme. El hecho de ser maestra de infantil me llevó en varias ocasiones a tener que hacerlo en momentos como Navidad y Carnaval y no era algo que disfrutara. Me encanta la música, bailar y cantar pero no me gustan los espectáculos en público ni sentir que me están mirando. Digamos que tengo miedo al escenario y, aunque digan que no te mira la gente, a mí ir vestida de un personaje no me gusta. También creo que estoy en mi derecho de que no todo me guste.

¿Qué he hecho con mis hijos sobre el tema de los disfraces?

Pues sé que el juego simbólico es importante pero más importante me parece que ellos estén tranquilos y seguros en su casa, en su hogar, sabiendo que van a ser respetados como cualquier persona.

Nunca he disfrazado a los niños siendo pequeños porque no me ha gustado. Han ido vestido de niños normales y, cuando han pedido algún disfraz, lo hemos buscado juntos, lo hemos probado y han visto que el hecho de disfrazarse no implicaba que ellos dejaran de ser quienes en realidad son.

También he hablado mucho con ellos cuando el disfraz era de súper héroe porque hasta los 6/7 años los niños piensan que lo que ven en televisión y prensa es real, que nadie miente, así que un pequeño de 4 años vestido de Spiderman puede pensar que puede trepar paredes y el grado de frustración puede ser enorme (eso si no intenta saltar de un lado a otro pensando que de las manos le van a salir telas de araña que le permitirán recorrer la ciudad como en la película).

Ahora se disfrazan cuando quieren, juegan como mejor les va, unas veces con un disfraz y otras imaginando que lo llevan puesto (o que van vestidos de Peter Parker y tienen que ir de normal para que no sepan que son Spiderman).

¿Disfrazarse potencia la imaginación?

No por llevar más o menos disfraces significará que potenciamos más la imaginación de los niños. Son capaces de hacer disfraces con una caja de cartón, no necesitan trajes perfectos, así que tranquilos.

Los niños se disfrazan cuando quieren y aceptan “hacer que son otras personas” pero la pequeña, con dos años, no está preparada aún para ello y no quiere vestirse más que de ella misma. Acepta llevar camisetas con personajes tipo Minnie pero no quiere ser Minnie, ella quiere ser ella y es genial. El día que esté preparada, se disfrazará y seguro que lo disfrutará muchísimo.

Sé que estas cosas de permitir que sean los niños los que decidan ciertas cosas suele causar polémica porque siempre hay algún sector que dice “¿Y eligen el colegio al que van?, ¿eligen la ropa que se ponen?, ¿eligen si ponerse las vacunas o no?”. Bueno, yo no soy extremista, intento crear mi sistema de pensamiento a través de la reflexión valorando en cada momento aquello que creo que es mejor para mis hijos, sabiendo que no todo el mundo piensa igual y que eso está bien, nos enriquece a todos.

Los niños pueden elegir muchas cosas si se lo permitimos. No dejo que elijan si se vacunan o no, para mí ese tema es de seguridad y no hay negociación, hay acompañamiento y explicación. Pero creo que el hecho de ponerse un disfraz o no para ir a un Carnaval, si no es para disfrutarlo, no merece la pena. Y como a mí me gusta que no me obliguen a disfrazarme, prefiero que ellos elijan y aportaros la parte educativa y la explicación psicológica de porqué hay niños a los que no les gusta disfrazarse, para intentar que seamos más empáticos con los niños y así todos podamos disfrutar.

Hasta aquí el artículo de hoy, espero que os ayude con el tema de los disfraces que no siempre es bien llevado por todo el mundo. Si queréis dejar algún comentario en el blog, siempre es bienvenido. Y, para inspiraros un poco, os dejo unas preguntas

¿Y vosotros qué hacéis con el tema de los disfraces? ¿Obligáis a los niños a disfrazarse o dejáis que ellos decidan cuándo lo harán?

Y si quieres que hablemos a nivel personal,

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Un abrazo y gracias por estar ahí,