¿Cómo y cuándo hablar de dinero con los niños?

FECHA

Todas las familias con hijos, antes o después, nos preguntamos sobre cuándo y cómo hablar del dinero con los niños. No solo por el tema económico en sí, sino por conseguir que valoren el esfuerzo y el sacrificio que se esconden detrás de aquellas monedas. 

Para poder hablaros del tema, he contado con la ventaja de asistir a un evento maravilloso organizado por Madresfera junto a Caixabank en el que hemos podido conversar y aprender cómo transmitir mejor a los niños la idea abstracta que conlleva el tema del dinero.

Se presentaba con una charla el primero de los vídeos que componen la campaña #DeTúaTú del banco que nos da algunas pautas para abordar el tema de la educación financiera de forma divertida.

¿Cómo hablar con nuestros hijos de dinero?

  • Es fundamental que el tema del dinero no sea un tema tabú.

El dinero no es ni bueno ni malo, simplemente sirve como forma de intercambio entre productos o servicios, ni más ni menos. 

Este concepto de dinero ha ido evolucionando y no es difícil que recordemos nuestra infancia sin demasiadas conversaciones sobre el dinero porque era algo “feo”. Preguntar cosas como “¿cuánto ganas?” O “¿cuánto cuesta algo?” No era muy bien aceptado. 

Hoy, sin embargo, como muchos otros temas, han dejado de ser tabú y los niños nos ven abiertamente hacer compras, pagos, mover dinero, hablar de transferencias o de ingresos, ven facturas en casa y tarjetas de pago. 

Esto también ha significado un avance pero, a veces, puede confundir a los niños porque tienen la idea de que el dinero aparece en la tarjeta o en el banco sin saber muy bien de donde viene y actúan como si fuera una fuente inagotable. Por eso es importante transmitir la idea de que detrás del dinero hay esfuerzo. 

  • El trabajo lleva consigo una remuneración económica

Este es nuestro sueldo y es importante que los niños comprendan que para poder conseguir nuestro salario debemos esforzarnos y salir a trabajar cada día durante un número de horas.

Gracias a este esfuerzo que, ojalá en muchos casos sea un trabajo vocacional y que nos llene y apasione, tendremos un sueldo que nos permitirá costear los gastos de casa, coche, alimentación, ropa… 

Es fundamental que conozcan que para conseguir dinero el esfuerzo está detrás para que haya una valoración real de lo que significa ese dinero

  • Las cosas que queremos tener cuestan dinero.

Parece lógico y para nosotros, los adultos, lo es, pero es importante que los niños comprendan que los productos que ven en el supermercado o en la tienda de juguetes, valen dinero, no son gratuitas y hay que pagar por ello una cantidad. 

Se pueden hacer diferentes cosas para que los niños vayan adquiriendo dominio sobre las cantidades: enseñarles las diferentes monedas, los billetes que tenemos en curso, los diferentes precios de un mismo producto, comparar productos por su precio… 

¿Cuándo hablar con nuestros hijos de dinero?

No es una cosa sencilla, necesitamos que tengan cierto control sobre los números y su cerebro no estará preparado para ello hasta los 6 o 7 años, cuando hay un desarrollo en su capacidad de razonamiento y cálculo mucho más importante que les permite comprender ciertos aspectos matemáticos. 

Si lo intentáis con niños más pequeños veréis que el concepto de las cantidades varía mucho y te pueden decir cosas como que un coche vale 50 euros (porque a ellos 50€ les parece mucho) y que con 3€ nos invitan a todos a cenar… 

Dudas frecuentes en las familias

  • ¿Y si las cosas no nos van bien en casa? ¿Lo contamos? 

Cada familia es diferente y tiene sus propias normas y límites pero es verdad que si queremos que nuestros hijos tengan conciencia económica y colaboren, explicar que estamos pasando una época un poco más ajustada les servirá para no pedir aquellas cosas superfluas y prescindibles. 

Esto, por supuesto, no significa que asustemos a los niños. Es normal que ellos lo lleven todo al extremo, así que es importante que nuestro mensaje no sea catastrofista y, simplemente, expliquemos que “este mes no podemos gastar más dinero y vamos a comprar aquellas cosas que son necesarias para la familia”

  • ¿Es bueno que los niños tengan paga? 

Es importante que los niños aprendan a gestionar su dinero porque, de lo contrario, nos encontraremos con adultos que, cuando reciben su primer salario, se van de compras, de cena, salen… y no llegan a final de mes, teniendo que pasar los últimos 25 días del mes a base de arroz y pasta. Sufrirlo en propias carnes no es lo mejor para aprender a gestionarnos, aunque la experiencia se quedará grabada para siempre. 

Podemos marcar una cantidad para los niños que les permita poder manejar algo de dinero pero sin que se vuelvan locos con las cantidades que manejan. 

Por ejemplo, podemos empezar con un euro a la semana que daremos en una moneda de cincuenta céntimos, dos monedas de veinte céntimos y una moneda de diez céntimos. 

De esta forma, los niños pueden decidir qué hacer con su dinero y la cantidad no es tan elevada como para generar una catástrofe en la economía familiar. Además, tampoco podrán comprarse aquello que desean de forma inmediata sino que tendrán que ahorrar si desean comprarse una peonza, por ejemplo, que cueste 1,50€. 

Y aquí, llegan las dudas de los padres: ¿y si se lo gasta todo el primer día en chucherías, por ejemplo? Vale, si hemos decidido darle una paga para que él o ella aprenda a gestionarse, debemos respetar en qué se gasta ese dinero. Al manejar cantidades pequeñas es posible que, el primer día que reciba la paga, quiera ir al centro comercial a comprar chucherías y con un euro tendrá para algo pequeño, poca cantidad de chucherías. También es normal que luego se las coma de una sentada porque las ha pagado con su dinero, así que paciencia, lavado de dientes posterior y a continuar pensando como padres en nuestra misión a largo plazo: que sean responsables con el dinero y lo valoren. 

Con 4 años, 5 o 6, es posible que, cuando se acaben las chuches se enfaden porque tienen que esperar para volver a tener dinero y poder gastarlo nuevamente, pero les estamos diciendo muchas cosas: 

  1. Tener dinero no es fácil
  2. Si no lo administras, no lo tienes a tu disposición
  3. El dinero es limitado

Y nuestra tarea es acompañar y, poco a poco, que vean que es importante elegir entre aquello que te apetece mucho en este mismo momento y aquello que deseas pero que cuesta más o te hace más ilusión. 

Con esto, los padres también nos quitamos un peso de encima con el tema de los cromos, por ejemplo. Ahora que ha empezado la liga, no es difícil ver a los padres en el parque con varios paquetes de cromos que los niños no saben cuánto valen y que, en ocasiones, ni valoran los cromos ni el álbum. 

  • ¿La paga debe ir ligada a un concepto de tareas en casa o colaboración? 

No, sin duda. La paga no debe unirse al hecho de colaborar con las tareas de la casa nunca porque, si un día no nos va bien económicamente hablando, ¿ya no tiene que quitar la mesa? O, como me han contado recientemente, una madre que le daba a su hija 5€ por limpiar la cocina cada semana, le dijo un día: “mamá, como esta semana no necesito los 5€ ya limpias tú la cocina, ¿vale?”

Pensemos antes de ofrecer el dinero a cambio de qué cosas. Es importante que nuestros hijos sepan que hay cosas que el dinero no puede (ni debe) pagar: el amor, la amistar, la familia… 

  • ¿Hay que ir subiendo la paga?

Pues sí, habrá que ir subiéndola en función de la edad que vaya cumpliendo. Y, de hecho, no es descabellado que, una vez que vea cómo se va manejando el tema del dinero y que si vence la impulsividad de comprar en un primer momento, consigue reunir dinero suficiente para conseguir cosas mayores, podemos cambiar la frecuencia de la paga y pasar de una vez a la semana a una vez al mes. 

De esta forma, tendrá más dinero de una vez pero más días para tener que administrarlo, que es lo que nos ocurre a los adultos con nuestra nómina. 

  • ¿Y cómo se enseña el concepto de ahorro?

Pues creo que es importante que los niños sean niños y se equivoquen las primeras veces, que sean impulsivos y lo gasten para que vean lo que ocurre -esto en Disciplina Positiva lo llamamos consecuencias naturales y, en este caso, simplemente, lo que ocurre es que lo han gastado y no tienen más hasta la semana que viene o el mes siguiente-. 

¿Cómo ayudamos a la impulsividad? Pues podemos enseñarles el concepto de las tres huchas: una para gastar, otra para ahorrar y otra para solidaridad. Esto les permite tener un dinerillo que pueden gastarse, otro que guardarán para el futuro y otro más generoso que puede servir para colaborar con alguna ONG, algún familiar que lo está pasando mal económicamente…

También podemos ayudar a nuestros hijos a marcarse objetivos económicos y premiar su esfuerzo. Por ejemplo, si tienen la meta de ahorrar 20€ podemos premiar esas semanas de ahorro y control con 2€ extra tras haber conseguido su propósito. Esto tendría que ver con la rentabilidad que dan los bancos, aunque no suele ser nunca tan elevada. 

Es muy importante que los niños entiendan que ahorrar es lo que nos garantiza tener tranquilidad en nuestro día a día porque gracias al esfuerzo y a no dejarnos llevar por esos impulsos de tener lo que nos gusta en el momento, podemos hacer frente a gastos imprevistos que nunca nos vienen bien: que se rompa la lavadora, unos zapatos nuevos, un viaje imprevisto pero necesario… 

  • ¿Podemos hacer algo en nuestro día a día para enseñar a nuestros hijos cosas sobre el dinero?

Sí, siempre. Nuestros hijos no nos escuchan todo el tiempo -afortunadamente- pero nos observan y ven si compramos cosas necesarias o caprichos, si miramos los precios en el supermercado antes de elegir o no escatimamos en ciertas cosas, si llevamos mucho dinero encima o siempre andamos con la tarjeta encima…

Siempre os lo digo “somos modelos de buenas conductas”, así que es importante que con el dinero mantengamos una relación saludable, que valoremos su importancia y que seamos justos con ellos. Es incoherente decirles que no hay dinero para un paquete de cromos pero que nos vean con un bolso nuevo o con unas zapatillas deportivas. 

También debemos mantener la cordura y un buen criterio para que nuestros hijos no se conviertan en personas obsesionadas con el ahorro hasta el punto de ser “tacaños”. El dinero nos ayuda a vivir mejor, es necesario pero también nos permite poder comprar una bolsa de gusanitos y compartirlos con los niños del parque, practicando la generosidad. 

Hasta aquí el artículo de hoy, espero que os sirva y os ayude a gestionar el tema de la economía financiera con los niños.

Un abrazo y gracias por estar aquí, 

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