2 herramientas de Disciplina Positiva para docentes y familias

FECHA

Comparto con vosotros 2 herramientas de Disciplina Positiva para docentes y familias que presenté en el Innobar que se celebró el jueves 22 de febrero en El Escorial. Espero que os gusten y os sirvan

Os avisé por las redes sociales y muchos de vosotros ya sabéis que el pasado jueves estuve en la jornada que se realizó de Innobar en El Escorial. Gracias desde aquí a Anna que fue una anfitriona maravillosa

Si no habéis escuchado hablar de Innobar creo que es un concepto diferente que permite que los docentes aprendan y se formen a través de píldoras educativas, gratuitas, mientras se toma una caña (o un refresco o agua, doy fe).

En mi caso fui para compartir con la sala llena de maestros, profesores de secundaria y bachillerato, padres y madres de familia, dos herramientas de Disciplina Positiva que se pueden usar tanto en el aula como en casa, así que hoy os las voy a dejar también por aquí por si queréis probarlas.

Es posible que seas nuevo por aquí y no sepas ni siquiera lo que es la Disciplina Positiva, así que vamos a comenzar por definirla

¿Qué es la Disciplina Positiva?

La Disciplina Positiva es una metodología educativa que se basa en la filosofía de los psiquiatras austriacos Alfred Adler y Rudolf Dreikurs, desarrolladas en el año 20 del pasado siglo XX, aunque sería más tarde, en los años 80, cuando dos mujeres, Jane Nelsen y Lynn Lott, ambas psicólogas y madres de familia numerosa, desarrollarían esta filosofía y la llevarían a miles de hogares y escuelas alrededor del mundo.

Este modelo educativo nos sirve, fundamentalmente, para entender el comportamiento de los niños, acompañándolos en su desarrollo y crecimiento siempre con respeto tanto para el niño, el adulto y la situación.

Si quieres leer más sobre Disciplina Positiva, puedes hacerlo aquí

Herramienta 1: Enfóquese en las soluciones

A menudo usamos el castigo para que los niños o nuestros alumnos PAGUEN por lo que han hecho, mientras que si nos enfocamos en soluciones ayudamos a los niños a que APRENDAN sobre lo que han hecho.

Esta pequeña diferencia es fundamental para darnos cuenta de la importancia que tiene dejar los castigos a un lado y pensar, en conjunto, como un equipo, en las soluciones.

Porque reconozcamos que, una vez que ha sucedido algo, podremos querer saber por qué, cuándo, cómo, quién… pero lo importante es cómo reparar el daño y aprender sobre ello. ¿No os parece?

Por ejemplo: si nuestro hijo está distraído mientras está desayunando y derrama la leche al darle con el codo, de poco nos va a servir preguntarle que por qué lo ha hecho -es evidente que su intención no era quedarse sin desayuno, estaba despistado y le dio sin querer-. Ahora bien, ¿cómo podemos solucionar lo que ha pasado? Deberemos responsabilizarnos de nuestros actos y recoger la leche de la mesa o del suelo y, aprender que cuando estamos en la mesa, es mejor estar atentos y mantener los codos dentro de ciertos límites, ser cuidadosos, mantener atención a dónde dejamos la taza, etc.

Para enfocarnos en soluciones debemos tener claro que los pasos a seguir son:

  1. Identificar el problema que nos preocupa (por ejemplo, no se mantiene el silencio cuando hay compañeros exponiendo sus trabajos)
  2. Proponer posibles soluciones (los chicos y chicas del aula deben implicarse y proponer cosas: dejar de hablar mientras exponen, tener cartulinas de color verde cuando tengamos alguna duda de lo que están diciendo para que den la palabra, durante el rato de la exposición no podemos comentar nada con los compañeros, etc.)
  3. Elegir una de las posibles soluciones que sea respetuosa para todos
  4. Implementar esa solución durante una semana
  5. Evaluar al cabo de la semana qué tal se nos ha dado. Si ha funcionado de forma satisfactoria, la mantenemos; si no ha funcionado, tras una semana, volveremos a empezar.

Herramienta 2: Tener fe

Una de las frases que más me gustan de los textos de Rudolf Dreikurs es esta que dice:

 “Los niños nunca aprenderán a pensar por sí mismos si hacemos todo por ellos y les damos todo hecho”.

Al hilo de esta frase no he podido evitar acordarme de mi querida Noelia López-Cheda y su frase:

“Si les resuelves todos sus problemas, eres su mayor problema”

Como veis somos muchos los que pensamos y creemos que debemos confiar en nuestros hijos, en nuestros alumnos… Lo van a conseguir, igual que lo conseguimos nosotros.

Así que, por favor, vamos a intentar no rescatar continuamente a nuestros hijos, a nuestros alumnos.

Sé que somos más rápidos que ellos si les damos de comer y manchan menos. Sé que somos mejores atando cordones, poniendo abrigos, jugando al futbol y contándoles hacia dónde deben pasar para marcar gol. Somos mejores cambiando cromos porque, a veces, nuestros hijos hacen un 2×1 como si de Carrefour se trataran. Sabemos dónde acudir para presentar la inscripción de la universidad… Sabemos negociar el sueldo justo.

Son cosas que se están haciendo hoy en día. Padres que cambian cromos, que llevan abrigos, mochilas, carpetas. Padres que hacen deberes y aprenden lecciones para explicárselas a sus hijos. Padres que preguntan en el grupo de WhatsApp qué tareas hay hoy. Padres que piden tutorías con profesores de la universidad. Padres que negocian el sueldo de sus hijos.

Tengamos fe en ellos, démosles aliento en los momentos en los que se esfuerzan para sacar adelante trabajos, problemas, actividades nuevas… Digámosles abiertamente y a la cara que tenemos fe y confianza en ellos para que resuelvan el problema que les preocupa.

Y, por supuesto, dejémosles practicar cada día con esos “pequeños problemas” que tienen porque estarán aprendiendo habilidades sociales y de vida como la búsqueda de soluciones, la negociación, el autocontrol, la solidaridad, el valor del esfuerzo, el gusto por el trabajo bien hecho, la concentración, etc.

Conclusión

Ser padres no es fácil, pero se aprende. Se aprende a ser la mejor versión de ti mismo. Se aprende a no interferir en las vidas de tus hijos -que son suyas- pero estar presentes en ellas. Se aprende a enseñar y ceder el paso para que sean los dueños de sus caminos elegidos con responsabilidad, valorando opciones y queriendo aportar a esta sociedad suya y nuestra.

Hasta aquí el artículo de hoy, espero que os haya gustado y os sirva. Sentíos libres para compartir estar herramientas con vuestros familiares y amigos. Y, si las ponéis en práctica, me encantaría leer cómo os funcionan y vuestras reflexiones personales.

Un abrazo y gracias por estar ahí,